La separación pudo ser hace un año o hace cinco. Por fuera todo ha terminado. Y tú sigues mirando si está en línea, sigues repitiendo lo que debiste decirle, sigues midiendo a cada persona nueva con él.
No tiene que ser amor. Puede ser una amiga de la que te distanciaste, un hermano con quien ya no hablas, un socio que te mintió. Se acabó y todavía pesa.
Esta sala responde a una pregunta: qué te une todavía a esa persona y cómo se suelta.
Lee vuestras dos cartas al revés — dónde estaba la obligación, por qué os conocisteis, qué estaba entrelazado. Luego nombra lo que haces tú con cada persona así, te da una cosa que parar, tres fechas al final del mes lunar y el borrador de la carta que no enviarás.
Cuanto más concreta sea la pregunta, más precisa será la respuesta. Esta sala habla de ti — de lo que haces y de lo que puedes parar.
Si conoces su fecha de nacimiento, la lectura ve qué sostenía la cuerda entre vosotros. Sin ella, la lectura parte de tu carta y de tu relato.
Lo que escribes tú mismo pesa más que cualquier cálculo. La lectura parte de ahí.
La sala lee tu carta natal. Si aún no has introducido la fecha, la hora y el lugar de tu nacimiento en el Maestro Celeste, hazlo primero — de lo contrario la lectura no tiene sobre qué apoyarse.
Recibes una lectura personal, que queda registrada en el Libro del Alma y a la que puedes volver en cualquier momento.
Cada pregunta siguiente es una lectura nueva y cuesta 3,33 €.